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Construí un agente de IA con OpenClaw para hacer mi trabajo por mí 🚀

Los agentes de IA actúan en nombre del usuario, y eso implica riesgos: desde errores a gran escala hasta daños reales en sistemas.

· 3 min de lectura
Construí un agente de IA con OpenClaw para hacer mi trabajo por mí 🚀

La IA que las grandes empresas no quieren que uses (y por qué me fascinó)

Resulta que la herramienta de IA más comentada del momento no viene de gigantes como OpenAI o Anthropic. En realidad, es una plataforma open source compleja, un tanto improvisada, que ya ha despertado disputas legales, prohibiciones en grandes corporaciones… y, al mismo tiempo, elogios entusiastas de desarrolladoras en todo el mundo.

Se llama OpenClaw, y su razón de ser es la creación de agentes de IA autónomos. Decidí configurarla, diseñar mi propio agente y entrenarlo para ver si realmente podía hacer mi trabajo por mí. Aquí te cuento mi experiencia.

Cuidado con "la garra"

Llevamos más de un año escuchando promesas sobre el futuro de la “IA agéntica”. Nos dicen que no solo responderá preguntas, sino que ejecutará tareas útiles por nosotras. Pero, siendo sinceras, las grandes tecnológicas son demasiado cautas (y sensibles a los costes) como para soltar algo así al gran público.

Los agentes de IA actúan en nombre del usuario, y eso implica riesgos: desde errores a gran escala hasta daños reales en sistemas. Además, son carísimos de mantener. Por eso, las versiones comerciales que conocemos están tan limitadas; están diseñadas para no “escaparse” ni disparar las facturas de la empresa.

OpenClaw es la excepción. Al ser de código abierto y agnóstica al modelo, puedes conectarla con los LLM de OpenAI, Anthropic o Grok. Al instalarla localmente, le otorgas permisos totales. Esta combinación de acceso al hardware y potencia de cálculo es, sencillamente, demoledora.

Un nombre con historia… y bastantes líos

Al principio, sus creadores lo llamaron “Clawdbot”, un guiño evidente a Claude (de Anthropic). Como era de esperar, a Anthropic no le hizo ninguna gracia y amenazó con demandas. Tras un breve paso por el nombre MoltBot, finalmente adoptaron OpenClaw, inspirado en la pinza de una langosta.

Pero el nombre no es su único frente abierto. Debido a su profundo acceso a datos y hardware, expertos en seguridad han dado la voz de alarma. De hecho, Meta y otras big tech ya han prohibido su uso interno por riesgos de privacidad. Y, qué quieres que te diga, esas prohibiciones solo hicieron que me entraran más ganas de probarlo.

Mi reto: ¿Puede una IA reemplazarme?

Para minimizar riesgos, configuré OpenClaw en un servidor privado virtual (VPS) de Hostinger. Te aviso: la curva de aprendizaje es dura, sobre todo si no estás familiarizada con la programación. Me llevó varias horas y bastante apoyo de ChatGPT dejarlo a punto.

Mi objetivo era ambicioso: crear un agente que investigara noticias de IA, seleccionara un tema relevante, redactara un artículo con mi estilo, incluyera citas y me entregara el resultado final. Tras una configuración intensa, nació mi clon: AI News Desk.

Resultados: ¿Reemplazo a la vista?

Usarlo es sencillo, aunque los tiempos son otros. Mientras ChatGPT busca la rapidez y el bajo coste, OpenClaw no tiene esos incentivos: consume recursos sin piedad para darte el mejor resultado. En mis pruebas, cada tarea tardaba unos 20 minutos y costaba entre 2 y 3 dólares en créditos de API.

¿El resultado? Sorprendentemente bueno. En una de las pruebas, el agente investigó más de 50 fuentes sobre Anthropic, generó un titular potente y escribió un artículo estructurado impecablemente. Incluso imitó mis giros lingüísticos y mi uso de estadísticas.

Como periodista artificial, OpenClaw es brillante:

  • Selecciona temas con criterio.
  • Cruza múltiples fuentes.
  • Mantiene el rigor sin inventar datos (adiós, alucinaciones).

A veces se pone demasiado técnica… pero, siendo honesta, ¡yo también!

¿Es este el futuro de los negocios?

Aunque no dejaría que OpenClaw publicara por mí sin supervisión, su potencial es innegable. No solo escribe; puede gestionar emails, verificar datos, construir apps y controlar dispositivos. Es la demostración de que la IA agéntica ya está aquí, aunque todavía tiene una barrera importante: el coste.

Un día de uso intensivo puede salir por 15 dólares. Por eso, de momento, estos agentes avanzados son terreno de empresas o usuarias muy comprometidas.

Mi conclusión: El futuro agéntico que nos prometieron llegará de forma masiva solo cuando sea rentable. Mientras tanto, herramientas como OpenClaw nos permiten asomarnos hoy a lo que será la norma mañana.

¿Te atreverías a darle las llaves de tu ordenador a un agente así? Me encantaría leer tu opinión en los comentarios.

Gracias por leer Código en Casa.